Bandera de Rusia

 

Moscú es una ciudad gigantesca de más de 12 millones de habitantes, que en su mayoría han de usar el ferrocarril subterráneo para desplazarse. La red moscovita es una de las más extensas del mundo y cuenta con 14 líneas. Más allá de una eficiente red de transporte, que lo es, se trata de un museo artístico y un testimonio de una época.

Sin la menor duda, el Metro de Moscú es el más rico y grandioso del mundo y constituye un atractivo turístico de primer orden que el visitante no debe perderse de ninguna manera. Siempre se te puede escapar alguna de las estaciones monumentales, pero podemos decir que para explorar el mayor número posible de ellas es necesario dedicar un día entero de nuestra estancia en Moscú a la red del suburbano si lo hacemos en exclusiva, o dos días si lo combinamos con salidas a la superficie para conocer algunos lugares de la ciudad.

Metro de Moscú. Estación Quíevscaya

HISTORIA DEL METRO MOSCOVITA

La Historia del Metro de Moscú está íntimamente ligada al régimen soviético. La primera línea se inauguró en 1935, y en los años siguientes se llevaron a cabo las primeras ampliaciones, que se continuaron incluso durante la II Guerra Mundial. Es de destacar que en este conflicto bélico las tropas alemanas llegaron a estar a las puertas de la capital rusa y las estaciones más antiguas sirvieron de refugio para la población contra los bombardeos del enemigo. Aunque la red del subterráneo moscovita nunca ha dejado de ampliarse, casi todas las más lujosas y dignas de mención se remontan a la era de Iósif Visariónovich Yugasvili, más conocido como Stalin. Para ello se combinaron estilos históricos como el barroco y el neoclásico con los avances de la ingeniería moderna, y no se escatimó en recursos para crear unas obras que rezuman gigantismo y una grandiosidad un tanto pretenciosa. Esta arquitectura tenía como finalidad glorificar la ideología totalitaria comunista.

Metro de Moscú. Estación Smaliénscaya

 

Sin embargo, el comunismo soviético se derrumbó en 1991 y transcurridos casi treinta años el lujo del Metro de Moscú se mantiene con todo su esplendor. Es muy notable el respeto que los rusos tienen hacia su Historia, aceptándola como una herencia de sus antepasados y como un testimonio de una época. Llama la atención el buen estado de conservación de todos los elementos decorativos.

EL PALACIO DEL PUEBLO

Para analizar la arquitectura del Metro de Moscú, en primer lugar hemos de echar un vistazo a sus accesos. A diferencia de la mayoría de los subterráneos europeos y americanos, en la capital rusa encontramos muy pocas bocas de metro, lo habitual es que las entradas sean en sí mismas pequeños edificios.

Metro de Moscú. Acceso a la estación Praspiect Mira

 

El diseño de las estaciones del Metro de Moscú también es poco frecuente en Europa Occidental o en América, por no decir casi inexistente. Dado que muchas estaciones se encuentran a gran profundidad, su estructura debe estar reforzada. Por este motivo casi todas las estaciones presentan un diseño con un gran pasillo central y dos andenes a los lados.

La decoración no es un asunto baladí, sino que es un instrumento de adoctrinamiento político y de glorificación de la dictadura comunista. Por ello, en todas las estaciones construidas durante aquel período encontraremos gran cantidad de estatuas y ornamentos usados para tal fin. La variedad de elementos decorativos es enorme, ya que entre las estaciones moscovitas no hay dos diseños iguales. A la imaginación y el ingenio de sus arquitectos y a la maestría de sus artistas, hay que sumar la riqueza de los materiales empleados.

Metro de Moscú. Estación de Praspiect Mira

Metro de Moscú. Estaciones Navaslabódscaya y Tagánscaya

 

Es bien sabido que el comunismo es una ideología mesiánica que suele desarrollar el culto a la personalidad de sus dictadores. De entre todos ellos, claro, sobresale Vladímir Ílich Uliánov, más conocido como Lenin, ya que tras el golpe de estado de 1917 -que ellos llaman revolución– fue el fundador de la Unión Soviética. Por lo tanto, rara es la estación en la que no encontramos un busto o un mosaico que lo represente con aire majestuoso.

Metro de Moscú. Estación Baumánscaya

 

Sin embargo, no es a Lenin a quien debemos el metro más grandioso del mundo, sino a Stalin, pues fue durante su mandato cuando se construyeron las primeras líneas del suburbano y las estaciones más monumentales. El georgiano quiso trasladar bajo tierra sus delirios de grandeza y construir lo que él llamó el palacio del pueblo. Pero curiosamente no veremos a Stalin por ningún lado, ya que a su muerte en 1953, su sucesor, Niquita Jruchov, inició un proceso de desestalinización y el culto a su personalidad fue suprimido.

Metro de Moscú. Estación Bielarúscaya

LAS MEJORES ESTACIONES DEL METRO DE MOSCÚ

Camsamólscaya (Комсомoльская)

La más lujosa de todas. En ella, 68 columnas de mármol sostienen una bóveda barroca decorada con grandes mosaicos y relieves florales. El conjunto se ilumina con grandes lámparas de araña. Esta estación, inaugurada en 1952, rememora las glorias militares del Imperio Ruso.

Metro de Moscú. Estación Camsamólscaya

Navaslabódscaya (Новослободская)

Gruesos pilares y una bóveda de elegantes formas curvas, realizados en mármol de los Urales, con molduras de latón y 32 vidrieras iluminadas desde el interior. Con su aire modernista, es sencillamente preciosa.

Metro de Moscú. Estación Navaslabódscaya

Praspiect Mira (Проспект Мира)

El pasillo central de la estación de la avenida de la Paz está compuesto por grandes pilares de mármol con remates de cerámica vidriada que representan diferentes aspectos de la producción agrícola soviética. Fue inaugurada en 1952.

Metro de Moscú. Estación Praspiect Mira

Electrasavódscaya (Электрозаводская)

Esta estación fue inaugurada en 1944, en plena II Guerra Mundial, lo que tiene su reflejo en los 12 bajorrelieves de mármol que decoran los grandes pilones que separan los accesos a los andenes. El diseño de la bóveda es impresionante, con 318 lámparas fluorescentes redondas dispuestas en seis filas.

Metro de Moscú. Estación Electrasavódscaya

Tagánscaya (Таганская)

Otra estación que sigue el habitual diseño de grandes pilones, en esta ocasión decorados con grandes paneles de mayólica (azul en el pasillo central, blanca en los andenes) que glorifican a héroes militares o diferentes cuerpos de los tres ejércitos soviéticos.

Metro de Moscú. Estación Tagánscaya

Bielarúscaya (Белорусская)

La estación de Bielorrusia tiene dos niveles: el de la línea verde oscura es el más antiguo, inaugurado en 1938 con ricos mármoles pero discreto diseño; en cambio el de la línea marrón (circular) data de 1952 y es el más bonito y refinado.

Metro de Moscú. Estación Bielarúscaya

Quíevscaya (Киевская)

La estación de Quiev indudablemente merece una visita, pues consta de tres niveles, todos ellos magníficos. Tanto el situado en la línea marrón (circular) como el situado en la azul oscura presentan la habitual estructura de grandes pilones cuadrados y un estilo de aire barroco con paneles que representan escenas tradicionales de Ucrania.

Metro de Moscú. Estación Quíevscaya

Paveliétscaya (Павелецкая)

Esta estación tiene dos niveles y ambos son dignos de mención. En la línea verde oscura la estación se compone de dos grandes arcadas sobre columnas de mármol decoradas con unos magníficos relieves de la hoz y el martillo. Por otro lado, en la línea marrón (circular) encontramos un diseño totalmente diferente, el habitual de los grandes pilones cuadrados, en este caso realizado en el característico estilo estalinista.

Metro de Moscú. Estación de Paveliétscaya

Navacusniétscaya (Новокузнецкая)

Esta preciosa estación también se inauguró en plena guerra, en 1943. Sigue el diseño de muros laterales con aberturas de paso a los andenes. Los paneles octogonales y los relieves de la bóveda honran la industria de guerra y a los soldados del Ejército Rojo.

Metro de Moscú. Estación Navacusniétscaya

Slaviansqui Bulvar (Славянский бульвар)

La espectacular estación del paseo Eslavo es una excepción por varios motivos. Primero, por ser moderna, de 2008. Además, conserva la plataforma central con andenes laterales, pero es una de las escasas que tiene una sola bóveda que cubre todo el conjunto.

Metro de Moscú. Estación de Slaviansqui Bulvar

 

Hoy nos maravillamos con la belleza del Metro de Moscú, pero no debemos olvidar que representa el poder absoluto de un régimen opresivo y alienante. No obstante, los rusos han entendido que la Historia hay que conservarla, analizarla y comprenderla. Cada busto de Lenin, cada emblema con la hoz y el martillo, es un fragmento de la Historia de Rusia y de la Humanidad.